Aunque algún purista dirá que en realidad no son momias sino “cadáveres congelados”, el usual hallazgo de cuerpos en las alturas andinas se ha convertido en toda una especialidad y su exhibición en un pingüe negocio para las instituciones involucradas. El descubrimiento en 1996 de la momia “Juanita” (grotesco nombre, diría Gustavo Búntix) en las alturas del Ampato en las cercanías de Arequipa causó uin verdadero despliegue de medios y publicaciones. Largas colas se concentraron en los alrededores del convento de San Francisco para poder apreciar el cuerpo, luego de que fuera estudiado minuciosamente aquí y en el exterior, éstas se veían acompañadas de protestas de los pobladores del valle del río Colca (que se consideran los únicos y verdaderos “dueños y custodios” de la adolescente muerta), y hasta de bizarras ceremonias de chamanes rogando porque el “Apu” Ampato nos perdone el haberle sustraído su ofrenda y deje de castigar a la ciudad con desgracias (la caída de aeronaves, desastres naturales varios y la tragedia del Puente Grau parecían darles la razón).

More >